lunes, 18 de septiembre de 2017

Articulando Ciencia e Industria - Harinas y Aceites


Tenemos el agrado de invitarlos a participar del evento “ARTICULANDO CIENCIA E INDUSTRIA: HARINAS Y ACEITES. 5º Workshop de Sistemas Nacionales y ronda de tecno negocios.”, que se realizará el 19 de septiembre a las 9 hs en Espacio Muñiz de la ciudad de Rio Cuarto, Córdoba. (invitación a continuación).

Agradeceremos nos confirmen su presencia a la casilla institucional: cienciaeindustria@mincyt.gob.ar

MINCyT


Antena Tecnologica VTeIC - Sector Alimentos y Bebidas


Boletín informativo: AGOSTO 2017

La Secretaría de Planeamiento y Políticas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, pone a disposición de los usuarios información de calidad para fortalecer las capacidades estratégicas de todos los actores que conforman el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.


SECTOR ALIMENTOS Y BEBIDAS

·        Calidad e inocuidad
·        Nutrición y salud
·        Tecnologías y procesos


Para registrarse en la plataforma presione aquí.

Programa Vintec
MINCyT


lunes, 10 de julio de 2017

La innovación en el campo alimenticio



El ministro Lino Barañao y el subsecretario Jorge Aguado recibieron al presidente de Arcor, Luis Pagani, junto con el gerente corporativo de I+D+i, Gabriel Raya Tonneti.

Durante la reunión se discutieron proyectos e iniciativas para sumar valor agregado en la producción de alimentos mediante aplicaciones científicas y tecnológicas.

MINCyT


jueves, 1 de junio de 2017

Investigadores del CONICET participaron de “Technofair”, organizado por Cervecería y Maltería Quilmes


Investigadores del CONICET durante la Technofair. 
Foto: CONICET Fotografía.

Se trata de un evento que convoca a toda la red de actuales y potenciales proveedores con el objetivo de proponer ideas disruptivas para la industria.

Cervecería y Maltería Quilmes realizó la tercera edición de “Technofair”, un evento anual que organiza la Compañía donde convoca a los proveedores asociados a su cadena de valor para que propongan ideas disruptivas para generar valor en relación a temas asociados a Calidad, Costos, Sustentabilidad y Flexibilidad Operativa.


Doctora Analía Fernández del IIMYC. 
Foto: CONICET Fotografía.

Como novedad este año, la Compañía convocó a una red de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) para que presenten ideas innovadoras desde una perspectiva tecnológica.

Las ideas estuvieron asociadas a temas como el uso inteligente de los subproductos utilizados en el proceso de elaboración de cerveza, nuevas técnicas analíticas para evaluar la calidad de la cerveza, e ideas relacionadas a fuentes alternativas de enzimas.


Doctor Alberto Scian del CETMIC. 
Foto: CONICET Fotografía.

“Es un honor para nosotros contar con la participación de un actor tan prestigioso y respetado en la Argentina como es el CONICET.

Creemos que esto es un primer paso para trabajar en conjunto en pos del desarrollo de nuestra categoría y sector”, comentó Alex Quimbel, gerente de Tecnología y Calidad de Cervecería y Maltería Quilmes.


Lisandro Seluy del INTEC y Raul Comelli de la Universidad Nacional del Litoral. 
Foto: CONICET Fotografía.

Por su parte, el doctor Julio Bayona, representante de la Gerencia de Vinculación Tecnológica, agradeció a los investigadores por el tiempo y dedicación que invirtieron en presentar los proyectos.

“Esto va a ser el puntapié inicial de futuras colaboraciones, ahora Cervecería y Maltería Quilmes sabe que en el CONICET hay investigadores que tienen algo valioso para ofrecer y seguramente cuando le surja algún desafío pensarán en el organismo”.


Doctora Noemi Zaritzky del CIDCA. 
Foto: CONICET Fotografía.

Los investigadores que trabajan en las ciudades de La Plata, Mar del Plata y Santa Fe, se mostraron muy contentos con la iniciativa y destacaron que Technofair es una buena oportunidad para que los científicos den a conocer qué es lo que se hace en los laboratorios argentinos y poder colocar a la ciencia al servicio de los problemas industriales.


CONICET Fotografía.

Los investigadores, becarios y personal de apoyo que participaron del Technofair 2017 son:

-Doctora Analía Fernández Giménez del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMYC, CONICET-UNMDP).
-Doctores Alberto Scian y Mariela Fernández, Ing. Martín Ducos y Técnico Químico Ernesto Moyas del Centro de Tecnología de Recursos Minerales y Cerámica (CETMIC, CONICET-CICPBA).
-Doctor Lisandro Seluy del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, CONICET-UNL) y doctor Raul Comelli del Departamento de Medio Ambiente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral.
-Lic. Paula Bucci y doctoras Victoria Santos y Noemi Zaritzky del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA, CONICET – CICPBA-UNLP).
-Doctores Pablo González, Alberto Rizzi y Carlos Brondino de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral.

CONICET


domingo, 29 de enero de 2017

El INTI desarrolló un recubrimiento natural para preservar frutas de exportación



El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) desarrolló un recubrimiento natural, destinado a prolongar la calidad de frutas como manzanas y peras, a partir de una proteína de soja, con aditivos antioxidantes naturales.

El recubrimiento, aprobado para su utilización por una resolución del Mercosur, fortalece la producción agrícola nacional y disminuye la pérdida de frutas después de las cosechas.

Además de ser natural, el ácido ascórbico demostró presentar una actividad antioxidante significativamente superior respecto a las formulaciones que se utilizan en la actualidad en la industria frutihortícola.

La aplicación del aditivo evitan las manchas en la piel del fruto, cuyos daños atentan contra el cumplimiento de los estándares internacionales requeridos para la comercialización en los mercados internacionales.

"Este desarrollo permite reemplazar las formulaciones que se comercializan y que contienen sustancias de uso restringido como aditivos alimentarios en mercados como la Unión Europea, como sucede con la difenilamina  y la etoxiquina", explicó Patricia Eisenberg, del Centro INTI-Plásticos.

Los polímeros naturales como proteínas, polisacáridos y lípidos se utilizan como recubrimientos comestibles con el objetivo de preservar la calidad nutricional de alimentos, protegiéndolos de daños microbiológicos y cambios en sus atributos sensoriales.

A su vez, presentan la versatilidad de poder ser formulados con ingredientes activos como aditivos antioxidantes, antimicrobianos y antifúngicos que permiten extender la vida útil del alimento.

Este trabajo se suma a las acciones que lleva adelante el Instituto hace 60 años, con el fin de promover el desarrollo industrial mediante la innovación y transferencia tecnológica.

Por otra parte, y de acuerdo con la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, la Argentina produce 1,8 millones de toneladas de manzanas y peras al año, distribuido casi por partes iguales.

El mayor porcentaje de la producción de peras se destina a la exportación, mientras que en manzanas se exporta un 22 por ciento.

Es el principal país exportador de peras con 0,46 millones de toneladas, siguiéndole en orden de importancia China, con 0,43 millones de toneladas, y la Unión Europea, con 0,26 millones de toneladas.

casarosada

jueves, 24 de noviembre de 2016

Diez medidas para salvar a las abejas


Apis Mellifera, uno de los polinizadores más populares. 
Foto: gentileza Galetto.

Expertos en polinización a nivel mundial sugieren a los gobernantes diez políticas específicas para protegerlas.

Las recomendaciones fueron publicadas en la revista Science.

Cerca de tres cuartas partes de las especies cultivadas en el mundo se ven beneficiadas en alguna medida por la acción de polinizadores.

Estos son animales como aves, murciélagos, e insectos como escarabajos, moscas, mariposas y más de 20 mil especies de abejas, que transportan el polen de la parte masculina –estambre- de la flor hacia la femenina –estigma-, y que al depositarse sobre ella germina y fecunda los óvulos.

De este proceso surgen frutos y semillas de plantas silvestres y cultivadas.

Durante los últimos dos años, un grupo de unos 70 investigadores de distintos lugares del mundo, evaluaron el conocimiento de polinizadores a través de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (por sus siglas del inglés, IPBES) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


Leonardo Galetto, Leonardo Amarilla, Gabriel Grilli, Pablo Huais. 
Foto: gentileza Galetto.

Esta plataforma es un organismo intergubernamental independiente que articula ciencia y política sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos.

Como resultado de ese trabajo realizaron un informe que fue publicado este año.

A partir de esos resultados, 12 de estos científicos (Reino Unido, Suecia, EE. UU., México, Australia, Argentina, Brasil y Japón) redactaron un trabajo que incluyen diez políticas que consideran que deberían tomarse lo antes posible para revertir esta problemática.

Estas sugerencias fueron recientemente publicadas en la prestigiosa revista Science.

Leonardo Galetto, investigador superior del CONICET en el Instituto de Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC), es uno de los autores del trabajo.



¿Cuál es la situación actual de los polinizadores?

A nivel mundial se registra una pérdida y desaparición de la diversidad de polinizadores.

En algunos lugares está bien documentado, como por ejemplo en EE. UU. o Europa, mientras que en otros menos, pero se ve la misma tendencia.

Uno de los principales problemas asociados con la desaparición de polinizadores y, con ellos, los servicios ecosistémicos, es su relación con la producción de comida. Su desaparición tiene consecuencias sobre la producción de frutos y semillas.



Polinización castaña
Foto: Catalina Ángel.

¿Qué frutos y semillas se ven afectados?

Muchos cultivos dependen de los polinizadores pero no todos lo hacen en la misma medida.

Hay algunos altamente dependientes como el café, y si no están los polinizadores su producción cae dramáticamente.

O algunas frutas como las de la familia de la chirimoya que tienen una polinización muy especializada o la familia Cucurbitácea donde están los zapallos, sandías y melones.

Otros grupos dependen un poco menos, pero de alguna manera todos son afectados.



¿Cuál es la situación de los polinizadores en el país?

En el país hay varios grupos de investigación que trabajan en relación a esta problemática.

En el centro de Argentina trabajamos durante muchos años con la polinización en plantas nativas y la estudiamos más recientemente en girasol, soja y colza, tres cultivos importantes que dependen de los polinizadores en distinta medida.

Ahí vimos que con la pérdida de biodiversidad, los rindes disminuyen.

Hay otro grupo en Bariloche que trabaja en el valle del Río Negro con pera y manzana y también notaron lo mismo. También se investiga en Buenos Aires, Tucumán y Mendoza.




¿Cuáles son las principales causas de la pérdida de biodiversidad de polinizadores?

Son varias y están articuladas.

La más importante es que la producción agrícola está menos diversificada.

Cada vez se tiende más a los monocultivos con una tecnología uniforme en grandes extensiones en las que se depende mucho del uso de plaguicidas, de los agroquímicos para controlar las malezas vegetales, y de los insecticidas.

Otro problema es que junto con el avance de la frontera agrícola se pierden lugares de vegetación natural donde los polinizadores tienen lugar para reproducirse y tener otras fuentes de alimento.


Polinización de castaña. 
Foto: Marcelo Casimiro.

¿A qué apuntan las recomendaciones que proponen?

Por un lado los gobiernos deberían apoyar la diversificación en la producción agrícola y no tender a depender de unos pocos cultivos.

Esa diversificación se relaciona con la soberanía alimentaria y con la seguridad alimentaria ya que se garantiza una dieta diversa y de calidad para la población.

Además sugerimos hacer un manejo integrado de plagas y reducir el uso de plaguicidas tradicionales.

Otro eje es el desarrollo de conocimiento científico para evaluar efectos subletales sobre polinizadores nativos, que es un vacío de conocimiento enorme.

Eso mejoraría incluso las prácticas agrícolas actuales.


Polinización de Bertholletia Meriana. 
Foto: Marcelo Casimiro.

¿De qué manera?

A veces con prácticas simples.

Por ejemplo las abejas tiene actividad en las primeras horas de la mañana hasta el mediodía, si uno suprimiera la aplicación de plaguicidas en esos horarios la mortalidad de polinizadores sería mucho menor.

Otra sugerencia es incentivar con reducción impositiva la posibilidad de realizar cultivos orgánicos en sistemas diversos.

Son oportunidades para cambiar las prácticas agrícolas actuales y garantizar la conservación de la biodiversidad en general y de los polinizadores en particular.




¿Por qué las sugerencias están dirigidas a los gobiernos?

Es un tema que se apoya en la conservación de la biodiversidad pero se relaciona con una problemática general: la calidad de la alimentación.

Hay una pregunta por detrás de este tema: ¿qué clase de dieta y de qué calidad queremos tener?

Por eso el eje está puesto en distintas sugerencias a los políticos que tienen distintas responsabilidades en los gobiernos, y que son los que toman las decisiones sobre estos temas tan importantes para la sociedad.

El científico es un actor social más entre muchos.

La idea era aportar una visión con base científica para que sea un punto de partida sobre el cual discutir la mejor manera de manejar nuestro ambiente, pero entendemos que es un punto de vista más entre otros.

Esto no tiene foco en la rentabilidad económica o en un interés cortoplacista.

Son temas complejos, lo primero es instalarlos, empezar a difundirlos, que la sociedad reflexione y en conjunto decida el mejor camino.

Por Cecilia Leone.

CONICET

sábado, 17 de septiembre de 2016

Envase ecológico que prolonga la vida de quesos artesanales


Al utilizar cera de abeja como cobertor de quesos, se buscó aprovechar un recurso apícola disponible en Argentina.

Con el fin de extender la vida útil de los quesos artesanales, especialistas del INTI estudiaron una alternativa más económica y accesible al envasado en vacío, como es el empleo de un subproducto de la actividad apícola disponible en la región.

Su bajo costo y la simpleza de su aplicación lo convierten en una alternativa viable para pequeños productores

Con el objetivo de brindar una herramienta de conservación accesible para productores de quesos artesanales, profesionales de la sede de Rafaela del Centro INTI-Lácteos realizaron un estudio sobre el uso de cera de abeja como cobertor.

Su utilización no sólo permite una protección contra la contaminación y el desarrollo de microorganismos, sino que además mejora el aspecto visual del producto otorgándole características regionales.

“Estamos muy interesados en este desarrollo porque para certificar quesos orgánicos y biodinámicos nos piden como requisito tener un packaging tanto natural como ecológico.

Esta sería una solución muy buena para reemplazar las bolsas de vacío y papel aluminio que utilizamos actualmente”, anticipa Cristian Mare del tambo Las Tres Tejas de la localidad cordobesa de San Javier.

La investigación surgió como una necesidad de los productores de quesos artesanales del noroeste cordobés, que en muchos casos no podían acceder al proceso de envasado al vacío de sus productos por sus altos costos. “Inicialmente realizamos una prueba aplicando 1, 2 y 3 capas consecutivas de cera de abeja en quesos semiduros de 300 gramos.

Luego analizamos su comportamiento tras 60 días de maduración. Los resultados de esta primera acción determinaron un comportamiento óptimo con las tres aplicaciones”, explica Bruno Aimar, responsable del Área Desarrollo Territorial y Lechería extra-pampeana de INTI- Lácteos sede Rafaela.

Para la preparación y aplicación del cobertor sólo se requiere una olla de acero, una cocina y cera de abeja.

En primera instancia se realiza la purificación de la cera y luego se coloca sobre el queso en tres capas, dejándola solidificar entre cada una.

Para conocer el comportamiento del producto se realizaron análisis microbiológicos, fisicoquímicos y sensoriales durante 60 días de maduración de quesos semiduros.

“Estudiamos comparativamente muestras cubiertas con cera de abeja y otras envasadas con bolsas plásticas al vacío.

Los resultados arrojaron que ambas metodologías de conservación presentaban desempeños similares porque evitaban tanto la formación de hongos como la pérdida de humedad del producto”, detalla Aimar.

La utilización de cera de abeja brinda un valor agregado a los quesos artesanales, dado que puede convertirse en un envase distintivo y típico de la zona.

Además permite reemplazar a otros materiales más costosos utilizados para la protección primaria del lácteo como parafina, bolsas plásticas al vacío, papel de aluminio y pintura plástica.

“Desde el INTI esperamos continuar la transferencia de esta metodología de conservación de quesos para que puedan aplicarlo productores artesanales de distintas regiones del país”, concluye Aimar.

INTI